IA · Procesos · 8 min de lectura
IA generativa en procesos: del piloto a la mejora continua
Los modelos de lenguaje no son magia: son herramientas. Aquí va cómo pasar del experimento a algo que tu equipo use todos los días, con controles claros.
Qué cambia frente a la automatización clásica
Los flujos RPA tradicionales siguen reglas fijas. La IA generativa ayuda donde el texto o el contexto varían: clasificar correos, redactar borradores, resumir tickets, extraer datos de documentos no estructurados. El truco es acotar el dominio y medir calidad.
Casos de uso que sí vimos en producción
- Mesa de ayuda: sugerencia de respuesta + enlace a artículo interno; el humano siempre aprueba.
- Ventas B2B: seguimiento de cotizaciones con resúmenes de llamada y próximos pasos.
- Back office: validación de datos en facturas y OC (con OCR + modelo), con cola de excepciones.
Del piloto a producción (sin drama)
- Dataset mínimo: políticas, plantillas y 20–50 ejemplos reales anonimizados.
- Políticas de seguridad: datos personales fuera del modelo público; preferible API privada o despliegue controlado.
- SLA humano: porcentaje de respuestas aceptadas sin edición; meta inicial 40–60% y subir.
- Feedback en la herramienta (“útil / no útil”) para reentrenar prompts, no solo el modelo.
Riesgos que no puedes ignorar
Alucinaciones en cifras o normas legales: nunca enviar a cliente sin revisión. Fuga de datos: prohibir pegar información sensible en chats sin contrato B2B. Costo variable: tokens por ticket; si no lo mides, la factura te sorprende.
Métricas mínimas
- Tiempo medio de primera respuesta (antes / después).
- % de tickets cerrados en primer contacto.
- Horas humanas ahorradas por semana (estimación conservadora).
¿Quieres un piloto acotado?
Diseñamos un alcance de 4–6 semanas con KPI claros. Sin humo.
Hablar con un especialista